

Al entrar al museo la primera obra con la que uno se topa es "La fuente", obra emblema del artista, con la que allá por 1917 desafió las convenciones del arte mas osado de su época. Por medio de esta obra, demostró que pudo ser aun mas trasgresor que sus colegas, considerados hasta entonces “los mas audaces”. Provocando el rechazo de este "circulo de artistas “ que censuraron la exhibición del "urinario", confirmo la estrechez y pacateria que se esconde tras el esnobismo artístico.
Al contemplar esta y otras obra del artista (entre ellas “la rueda de bicicleta “), uno no puede dejar de preguntarse aquello mismo que Marcel Duchamp, allá por 1913 exclamo alguna vez "Puede uno hacer obras que no sean "de arte"?.
Para contestarse esta pregunta les propongo visitar la fundación PROA. El edificio se encuentra completamente restaurado, desde su arquitectura “modernosa” que desentona con los cánones de construcción del barrio de La Boca, sabe imponerse entre las chapas multicolores de la tradicional esquina de caminito.
Se exponen 123 piezas de Duchamp, con las que el artista trabajo desde 1913 hasta finales de su vida; desde sus primeros "readymade", pasando por su etapa de "Transparencias "y "Perspectivas", su obsesión por el juego de ajedrez (durante su estadía en Buenos Aires) reflejada en parte de sus obras, así como también fotos que atestiguan su rol de curador “surrealista” en New York .
Es de destacar la originalidad de sus instalaciones "ópticas" de 1920 a 1930, copiadas hasta el hartazgo en la actualidad.
Se van a encontrar con una exposición muy completa y con una excelente organización.
En lo personal admiro su concepto del paradigma de autenticidad de una obra. La considero su propuesta mas brillante, puede verse en esa obra caricaturesca de la Mona Lisa con bigotes pintados, que dice mucho del artista y su reflexión sobre el concepto de industrialización del arte. Sin duda magnifico. Sumamente recomendable, no se lo pierdan la exposición se encuentra hasta el 1 de Febrero.